En nuestra apuesta por difundir y apoyar la candidatura de Ferrol a Patrimonio Mundial hemos decidido llevar a cabo la iniciativa "Generando Entusiasmo". Con ella pretendemos dar a conocer cada día uno de los bienes que la componen y justifican su Valor Excepcional Universal.


Comenzamos con la Puerta del Dique, parte del subconjunto del Arsenal Militar / Defensa y control - Fortificación (AM-17). Valorada por su autenticidad e integridad con la categoría de "esencial" es, sin duda, uno de los símbolos del carácter departamental de nuestra ciudad; no en vano, su suntuosidad buscaba manifestar la grandeza de las "Reales Obras".


Puerta del Dique, parte del subconjunto del Arsenal Militar

Defensa y control - Fortificación (AM-17).
















Diseñada por Julián Sánchez Bort en 1765 siguiendo el modelo clásico de Vignola, su reloj marcaba el ritmo de trabajo del Arsenal. En la parte interior cuenta con un cuerpo de guardia y existió también una capilla que se abría a la explanada. Hacia el exterior, destacan la torre del reloj, con un gran escudo de armas de Carlos III sobre cartela, y el campanario. Todo ello ha sido recientemente restaurado.

Posee, además, un gran valor inmaterial, no solo por su carácter propagandístico, sino también porque es uno de los lugares donde se lleva a cabo periódicamente el arriado solemne de bandera, cuyo objetivo es mantener viva la tradición castrense de la ciudad haciendo partícipe a la ciudadanía.

En PAFERR también valoramos su significado como "marca" de Ferrol, por lo que la hemos elegido como nuestro logo.









       

Castillo de San Felipe, parte del subconjunto de las Defensas Costeras (DC-01




















Los orígenes de esta grandiosa fortificación se remontan a finales del siglo XVI. Las excelentes condiciones geoestratégicas de la ría de Ferrol hacían de ella un conocido puerto de invernada y apoyo logístico. Aunque se venían haciendo estudios para su fortificación, fue tras el ataque de la Contraarmada de Sir Francis Drake a La Coruña en 1589 -cuya defensa acaudilló María Pita- cuando esta necesidad se hizo imperiosa. De las primeras obras, diseñadas por Pedro Rodríguez Muñiz el mismo año 1589, se conserva la parte que hoy se llama “Castillo Antiguo” que cruzaba sus fuegos con los primitivos fuertes de San Martín y de La Palma y que cerraba con la famosa cadena el acceso a la ría.

Ya en el siglo XVIII, esta construcción se consideró insuficiente para proteger el Arsenal destinado a ser el más importante del mundo, y se procedió a su ampliación según un modelo académico muy evolucionado de batería artillera, con baterías alta y baja a la mar, y abaluartada hacia tierra, además de contar con numerosas obras externas (foso, revellín, glacis…) que se conservan, en general, de manera excelente. Las obras en este gigante defensivo, capaz de casi 150 cañones, se prolongaron durante toda la centuria, desde 1726, año de la elección de Ferrol como capital del Departamento Marítimo del Norte de España. Ya en la segunda mitad del siglo XIX sufrió algunas modificaciones para adaptarse a las nuevas armas de retrocarga y mayor calibre. En la actualidad son constantes pequeñas obras de mantenimiento y rehabilitación, destacando entre ellas la polémica intervención en el Pabellón de Oficiales.

Por su altísimo grado de autenticidad e integridad tiene la categoría de "esencial" entre los elementos de la candidatura, puesto que aporta un extraordinario diseño en su tipología de “batería artillera a la mar”. Desgraciadamente, la complicada accesibilidad dificulta la difusión de sus valores tanto a nivel local como para el turismo.



  Barrio de la Magdalena (urbanismo), parte del subconjunto de la Ciudad-Plaza (CP-08)















Lo primero que tenemos que aclarar al hablar del barrio de la Magdalena es que nos referimos a su plano, no a su alzado. Esto es muy importante, porque tendemos a ser críticos con el estado de conservación de las viviendas o con los elementos del mobiliario urbano, que nada tienen que ver con este elemento de la candidatura.

El barrio está trazado según el ordenamiento militar de las poblaciones de la Edad Moderna: muy geométrico, en retícula, con calles tiradas a cordel que formaban las manzanas. Carlos III aprobó el plano de la "nueva villa" en 1761 y ordenó su construcción, cuyo diseño perfeccionaron después Jorge Juan, que lo dotó de mayor simetría con las dos plazas de Amboage y Armas (vaciado de dos de esas manzanas) y Julián Sánchez Bort, que añadió las manzanas de la Iglesia de San Julián y la Contaduría (hoy teatro Jofre) para integrar los distintos ámbitos de la ciudad con la alameda y el Arsenal.
 
Este trazado, con cinco largas calles paralelas a la muralla del Arsenal y siete viales transversales perpendiculares a ésta, que forman 44 manzanas rectangulares, se conserva prácticamente intacto. Se amplió en el siglo XX prolongando las calles longitudinales hasta la antigua muralla, y en 1953 se edificó el nuevo Ayuntamiento sobre parte del solar de la Plaza de Armas, que supone la única alteración de su diseño original. Con respecto a los materiales de construcción, se conservan parte de la pavimentación original de cantería y algunas conducciones de aguas pluviales. 


La novedad fundamental de este trazado es la bifocalidad; este policentrismo lineal constituirá una de las bases más fértiles del urbanismo contemporáneo: ninguna otra ciudad de diseño académico, ya sean las de nueva planta americanas o las ampliaciones de las grandes ciudades europeas, alcanza la perfección del trazado del barrio de La Magdalena, donde se superaron los condicionantes geográficos para llegar a un diseño de gran precisión en sus medidas: la proporción áurea en los rectángulos y segmentos es una constante en el Ferrol dieciochesco. Y la posibilidad de realizarlo se debió a su creación ex novo, sin el condicionante de una población previa y con la posibilidad de articular todas las necesidades de la nueva población (viviendas, hospitales, fuentes, templos, etc.) en ese espacio ordenado. No en vano dijo Torrente Ballester que Ferrol es “una ciudad lógica enclavada en una tierra mágica”. Todavía un siglo después se aplicará este diseño, por ejemplo, en el ensanche de Barcelona (Ildefonso Cerdá). 

La composición simétrica de esta nueva ciudad y su articulación por las diagonales con el Arsenal es todo un ejercicio académico, único en su época y destacable entre sus coetáneos, representando todos los valores del academicismo. Y por esta aportación al urbanismo, fortalecida por su alto grado de autenticidad e integridad, es un elemento esencial de esta candidatura.


     Dique de Abrigo Oeste, parte del subconjunto del Arsenal Militar / obras de terminal       portuaria (AM-08).



















Es la obra que cierra y defiende la dársena del Arsenal de los temporales predominantes en este puerto, que son los del SW. Destaca su gran longitud, 730 m, dividida en dos tramos: el más largo -que mira a la boca de la ría- y la punta del Martillo. Se asentó en parte sobre islotes, en uno de los cuales había un crucero (de ahí su primitivo nombre: “muelle de la cruz”).

Está íntegramente construido en sillares de cantería de granito, tanto la escollera como el alzado, los contrafuertes, y su coronamiento (a partir del cordón magistral) que forma la gran batería artillera de “La Cortina”. El núcleo contiene cajones de madera rellenos de mampostería y argamasa de cal y arena.

Su construcción en plena mar, entre 1750 y 1758, demuestra una técnica excepcional, con las aplicaciones más avanzadas de la ingeniería mundial del momento. En esa época no había experiencias importantes de construcción de diques de abrigo sobre la mar; casi todos los puertos eran fluviales o habían intentado pequeñas infraestructuras de protección (Nápoles y Génova), pequeñas escolleras en zonas de poco calado (Copenhague y Karslcrona) o sin mareas (Toulon y Niza). Todas estas construcciones eran conocidas y estudiadas por nuestros ingenieros, que las mejoraron hasta el punto de que sus fórmulas y cálculos de presiones y empujes dieron unos resultados muy parecidos a los que hoy se aplican, pero también cuidaron la hermosura de sus líneas y planos. Sus autores (C. Álvarez, M. Marín, F. Llobet y J. Sánchez Bort) aportaron un magnífico diseño, contrastado por un gran debate académico físico-matemático, supervisado por Jorge Juan Santacilia, en el que destacaban también los cálculos de estabilidad al vuelco y deslizamiento. Ferrol fue un ejemplo de innovación, consiguiendo unos resultados tan extraordinarios que fueron tenidos en cuenta para obras posteriores tan importantes como el gran puerto de Cherburgo, medio siglo después.

Debido a su magnífica conservación, puesto que el dique está totalmente completo en su forma original (integridad) y es auténtico en su diseño, materiales y tecnología (autenticidad), es una obra esencial del “Ferrol de la Ilustración”. Su valor se ve acrecentado, además, por conservar su funcionalidad histórica, cumpliendo hoy en día perfectamente la función para la que se diseñó hace casi tres siglos. Y es que la ingeniería hidráulica, aunque "no se ve", es lo más valioso de nuestra candidatura.

La imagen es un maravilloso montaje de Alfonso Fuentes para la exposición realizada en Herrerías en 2009.


Batería de San Carlos, parte del subconjunto de las Defensas Costeras (DC-03).
























A raíz de la designación de Ferrol como cabecera del Departamento Marítimo del Norte de España en 1726, se estableció un conjunto de fortificaciones por toda su costa cercana para cubrir el acceso marítimo en todos los sectores de tiro artillero desde los puntos geográficos más sobresalientes: se reformaron entonces los tres castillos antiguos y se trazaron los proyectos para nuevas baterías colaterales.

La batería de San Carlos, situada en la punta de Rabo de Porca, se construyó inicialmente en tierra y fajinas, pero dada su ventajosa posición se hizo permanente en 1762, con proyectos de Miguel de Hermosilla y Vicente Ferraz. La demora de su consolidación se debió a lo áspero del terreno donde se asienta, que además provocaba numerosas filtraciones de agua; todavía hoy el único acceso es la senda peatonal que la comunica con San Felipe y San Cristóbal.

Tiene un diseño muy académico, con un frente de mar cuyas doce troneras cubrían tanto la canal de entrada a la ría como la arribada por la ensenada de Cariño, todo construido en sillares de granito. La zona de tierra es abaluartada, con un doble hornabeque de mampostería y un foso seco. Bajo el adarve se encuentran las instalaciones para alojamiento -que conservan dos chimeneas- y el polvorín, con su muro de protección y ventilación directa. Todas estas instalaciones tienen bóvedas a prueba de bomba.

A pesar de la falta de mantenimiento –hoy en día es prácticamente imposible el acceso por la vegetación (es propiedad privada)- su estado de conservación es bueno y su entorno cercano no ha sufrido alteraciones graves. Tienen total autenticidad su diseño, materiales y técnicas constructivas, sin adiciones miméticas. En cuanto a la integridad, es casi total: no se llevó a cabo ninguna alteración en la construcción original ni ha sufrido ninguna agresión en su estructura principal; solo faltan el cuerpo superior de la garita del ángulo SW y las carpinterías. Por estas razones se considera un elemento ESENCIAL dentro de la candidatura.

Además, esta batería, como todas las construcciones de patrimonio militar de Ferrol, está en proceso de obtención de su declaración específica de BIC por parte de la Xunta de Galicia, en el marco del Plan Nacional de Arquitectura Defensiva, en cuyo desarrollo Ferrol es pionero y guía para el resto de España.


Campos de anclas / Alamedas: parte del subconjunto del Arsenal Militar /
obras de apoyo logístico a buques / aprovisionamiento (AM-04).






                   

                                           








Estos campos (o parques) de anclas son un elemento genuino del Arsenal de Ferrol que, además, pasa por tener una de las colecciones de anclas más importantes del mundo -si no la más- como tuvimos ocasión de aprender en la última mesa redonda celebrada por PAFERR en el Museo Naval.

Su origen está en el aprovechamiento de los grandes espacios abiertos disponibles en el Arsenal para almacenar los pertrechos de gran volumen procedentes del desarmo de los navíos que no necesitaban resguardarse de la intemperie; en un primer momento fueron simplemente explanadas, pero con el tiempo se transformaron en jardines con un sentido estético y de conexión entre las diferentes construcciones e, incluso, con usos botánicos, por ejemplo, el aprovechamiento de las maderas. También fueron los primeros depositarios de las especies exóticas provenientes de las expediciones científicas, tan en boga en el siglo XVIII. Es decir, pasaron de ser una necesidad logística a un elemento paisajístico.

En la actualidad su tamaño se ha reducido mucho y el arbolado ha cambiado, pero siguen albergando anclas, cadenas, cañones y otros pertrechos históricos con un diseño adaptado a las necesidades del siglo XX. Se sitúan en la Punta del Martillo, en la zona interior de la Puerta del Parque, en la zona ampliada en el siglo XIX para la construcción del Dique de la Campana (parte de la antigua alameda externa), en la zona interior de la Puerta del Dique y en la zona oeste del Gran Tinglado de Maestranza (sala técnica de Navantia). En cualquier caso, la mayoría de las piezas se conservan en el Museo Naval y su entorno.

Hay que destacar, además, que está tradición estética ha traspasado los muros del Arsenal y se ha convertido en una seña de identidad ferrolana, instalando anclas en gran número de espacios urbanos: parques, jardines, rotondas, etc. Tanto es así, que algunos apuestan por apodar a Ferrol “la ciudad de las anclas”.

Pese a que la autenticidad e integridad de estos espacios es escasa, se considera un elemento esencial de la candidatura por su singularidad, conservación en el espacio y en el tiempo y, por supuesto, por la gran cantidad y calidad del patrimonio mueble asociado (recordemos que la propuesta solo incluye bienes inmuebles), todo lo cual implica un gran valor inmaterial.

Imágenes: cuadro de Mariano Sánchez (fin S. XVIII); postal (ca. 1905), fotos actuales.


ASOCIACIÓN EN DEFENSA DEL

PATRIMONIO DE FERROLTERRA

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